Oculus reparo

hopper3

No habíamos visto otro lugar desde hacía… oh, cielos. Tú dijiste que te parabas o que te bajabas o que te quemabas. Decías tantas chorradas que no lo recuerdo. Después torcimos en la siguiente curva, por el camino de arena y buummm, al fondo voló la gasolinera. No escuchamos nada en las siguientes dos horas, zumbido, silencio, nada. Movías los labios pero dejé de mirarlos al no entender ni una maldita palabra. Gesticulabas airadamente como maldiciendo algo que estaba más allá de la ventanilla. A la mierda. Venga, baja.Buuumm. Ya tardas.

Lucky. Oh, no, no, en absoluto, dos tazas. Ah, sí, eran las dichosas gafas, ahora lo entiendo, disculpe madame. Sí, bueno, ya sabes, ¿qué gafas? Esas, joder, tus ridículas gafas, tus absurdas gafas.

Maldito entendimiento entre la inmediatez.
Malditas palabras
con sus malditos sentidos
que sé que significan
lo que yo no he dicho.

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