Pedir

Tribuna, palco,

¡pam!

¡Pam, pam, pam!

 

Tribuna, palco,

¡fuck!

 

Life saved me,

and always will.

 

My friends saved me,

and always will.

 

My family saved me,

and always will.

 

I saved myself,

and always will.

 

We all know the sentence:

sola no puedo, con amigxs sí”

but maybe we don’t really understand,

I didn’t understand.

Now I’m a little bit closer.

 

A veces pedir ayuda te hace más fuerte.

A veces explicar a quienes te quieren lo que necesitas

hace sentir alivio a ambas partes.

 

Identificar lo que necesitamos en cada momento

es un acto que yo considero de profunda madurez emocional y personal,

pero saber, sin sentimiento de inmadurez o vulnerabilidad o culpa,

pedir ayuda, oh fucking yeah,

a eso le llamo yo estar en la cumbre del entendimiento de la vida.

 

Es reconocer la inmensa suerte que una tiene

(hay personas que están muy solas),

es cuidarse a una misma porque te estás proporcionando lo que necesitas.

 

He aquí la paradoja: tú creías que pedir ayuda te hacía débil, dependiente, inmadura y de pronto comprendes que nada más lejos de la realidad, porque cuando lo haces conscientemente y desde tu propio entendimiento de ti como persona lo que estás haciendo es una acto de inmensa madurez, es decir, CUIDAR DE TI MISMA. Si por la razón que sea no puedes ahora mismo darte algo que necesitas para tu bienestar, pedírselo a quienes sí pueden es lo único sensato. Es como si te rompieses una pierna y te diese vergüenza acudir a un hospital: “oh, no, yo esto tengo que arreglarlo sola, tengo que valerme por mis propios medios”. Ya, pero es que te has roto una pierna, justo ahora mismo lo único con sentido es ir a que te presten ayuda, dentro de unos días y con las muletas volverás a tu equilibrio.

Parece que eso se nos olvida cuando hablamos de lo emocional. Parece que una ya tiene que tenerlo todo perfectamente resuelto y controlado para el resto de su vida. Qué gran mentira. No siempre se puede con todo, a veces nos desbordamos, a veces simplemente necesitamos pararnos y asumir que no, que para estar bien y sanar necesitas que alguien te eche una mano.

Yo esto no lo sabía. No tenía ni pajolera idea y me estaba angustiando no imagináis cuánto. Pero ayer, por vez primera, expliqué cómo me sentía y qué necesitaría durante estas primeras semanas. Me sentí como jamás en mi vida, bendita maravilla. Porque además suelen ser cosas tan chiquitas que las otras personas te miran y te dicen: “pero claro que sí, por supuesto”.

Me he venido arriba y he detectado nuevas peticiones, jajaja. Y siguen siendo tan pequeñitas y sencillas que me río yo sola de cuánto me abrumaba expresarlas. Alivio infinito, gratitud infinita. Nuevos pasos de estos que últimamente vengo dando: hacer las cosas de manera diferente a como acostumbrabas produce desbloqueo, avance y cambio.

So, people, let’s go to ask.

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