Copulativas

Un mediodía las conjunciones te cambiaron la vida,
del perturbador páramo de las adversativas
al infinito vergel de las copulativas.

Revolviste el cajón de los antiguos saberes
y algo afloró de aquella lingüística olvidada.
Borraste con goma de bolígrafo (esa que rasgoneaba el folio pero te encantaba),
por cada inconsciente “pero”
pusiste un decidido “y”.

Puzles que encajan de nuevo,
mariposas en el cerebro,
alivio en el corazón.

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