Top ten

¿Sabéis esa sensación de “eh, soy bastante guay la verdad”? Pues aunque ayer no pudiese verlo con mucha claridad, hoy me he levantado con mejor humor y he recordado todas esas cosas que me hacen sentir muy, muy orgullosa de mí. Puede que no sean ni siquiera las que otras personas dirían de ti, no, no, no, las tuyas propias, esos méritos, esos autochocaesoscinco, aquello que te saca una sonrisa y te hace pensar: yo sí que molo.

Creo que recordarnos estas cosas de vez en cuando es un buen estímulo. ¿Qué hice? ¿Cómo lo conseguí? ¿Qué sentí o pensé antes de realizarlo? ¿Cómo me hizo sentir llevarlo a cabo? Muchas veces ni siquiera hace falta que sean éxitos rotundos, tal vez hicimos un intento y no salió como nos hubiese gustado pero el solo hecho de atrevernos fue oh-my-dog, la releche.

Pues aquí va mi lista de 10 cosas por las que me siento auténticamente orgullosa de mí.

1. Sacarme el carné de conducir (fue algo tarde para lo que se suele acostumbrar y además aprobé el práctico a la cuarta) y después quitarme el pánico a conducir sola. ¡Bien por mí! Ahora no hay quien me baje del coche y he de decir que conduzco la hostia de bien.

2. Dejar de fumar. A pelo, sin tomar nada y por mi cuenta. De esto hace ya once años y sigue siendo uno de mis logros más importantes, a veces cuando me enfrento a cosas que me superan me acuerdo: A ver, Belén, si pudiste dejar de fumar y lo hiciste tú solita, puedes con cualquier maldita cosa.

3. Viajar sola. Yeah, bitches, irme a Tailandia yo sola fue una de las cosas más importantes que he hecho en mi vida, me demostré que tengo muchísimos más recursos de los que me atrevía a reconocerme, me ayudó a quitarme miedos y a confiar en mí. Ahora me pienso a mí misma de otro modo: Tronka, te fuiste tú sola, ¿sabes? Esto otro no es nada, ¡a por ello, girl!

4. Alquilarme una moto en Tailandia con una sola clase previa (gracias Luis). Esto me produce tanta, tanta alegría. Cada vez que lo recuerdo me dan ganas de echarme a reír porque es un recuerdo bien feliz. Yo, mi moto y la maldita selva; yo, mi moto y la impresionante playa cristalina; yo, mi moto a punto de caer en el puente más estrecho de la historia de los puentes estrechos. ¿Quién dijo miedo?

5. Excursiones montañeras y pociles por mi cuenta. ¿Por qué esperar a tener compañía para descubrir lugares bellos y darse baños deliciosos? Me pongo las botas (o me las quito, según la época) y a caminar. La sensación de independencia es maravillosa. Y sí, muchas veces me hubiese gustado compartir esos momentos, pero si no había con quién pues los comparto conmigo.

6. Hacer el enooooorme trabajo personal que vengo haciendo desde hace un par de años y medio. No mucha gente se atreve a mirarse en lo más profundo, sacar todo eso que no nos gusta y que preferiríamos seguir ignorando eternamente y comprometerse realmente con el proceso terapéutico. Le he echado más valor que a casi ninguna de las otras cosas que os he dicho y me he implicado como no sabía que era capaz (sin abandonar, con constancia y con una determinación que desconocía en mí). Grande, Belén.

7. Coger al miedo, metértelo en el bolsillo y ponerte delante de una fila de antidisturbios y pensar “bueno, que pase lo que tenga que pasar, allá vamos”. Los últimos años he vivido situaciones de mucha violencia y tensión y me he visto a mí misma con una determinación y una capacidad de reacción mucho mayor de lo que hubiese imaginado. Pa luego tener que aguantar a los anarcomachos contándote sus batallitas, ppffff, pestuzos. Nosotres sí que somos blackblock con nuestros colores.

8. Aprender a estar en el momento. Parece una tontería pero desde hace bien poco que consigo mantenerme a mí misma bien presente en cada momento y es toda una experiencia que recomiendo. Estar en el aquí y ahora aceptando lo que es y lo que hay sin tratar que sea otra cosa.

9. Me siento increíblemente orgullosa de las relaciones que he creado y mantenido y que conforman uno de los pilares importantes de mi vida. Ese grupo de afinidad, la asombrosa sensación de saber que soy una persona digna de cariño y que la gente está más que encantada de conocerme y tenerme en su vida. ¡Yiihaaaa!

10. Permitirme la cursilería, en proceso de lo más importante de todo aunque aparezca en último lugar: ESTOY ORGULLOSA POR LA SENCILLA RAZÓN DE SER YO, DE EXISTIR Y DE ESTAR EN ESTE MUNDO TAL Y COMO SOY EN ESTE PRECISO MOMENTO.

Vamos, gente, ¿os animáis?

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2 comentarios en “Top ten

  1. Me siento orgullosa de…

    1. De mis ganas de superación, mis carencias las he suplido por esfuerzo, así he conseguido terminar mis estudios, mi carrera.
    2. Me siento orgullosa de que tengo buen perder, cuando pierdo tiro de humor para acabar con una sonrisa.
    3. Desde lo general, en el trabajo que hago desde hace años personalmente, en lo interior, para ser mejor persona y así crecer. Y de esto particularmente en:
    4. Desaprender a juzgarlo todo, lo complejo y lo banal. Practicarlo cada día porque es ardua tarea, pero conseguirlo me da paz y una gran sensación de libertad.
    5. Aquí también está el perdón, me siento orgullosa de haber aprendido a perdonar y estar en el proceso de perdonarme a mí misma y no juzgarme. Uff esto ya quizá lo más complicado.
    6. Siento orgullo de la sensibilidad que he desarrollado. Siento en estéreo y esto me permite amar profundamente pero también sufrir hasta desgarrarme, y de aquí he descubierto lo capaz que soy de reponerme, de ser fuerte y encontrar otros caminos, de esto también me siento muy orgullosa.
    7. Siento un especial orgullo de haber sido madre, ¡con el miedo que a mí me daba! y esforzarme cada día por luchar contra mi instinto más primitivo y dejar de querer protegerlo en todo. Querer o tratar de entender que algún día será un ser independiente de mí, con todos sus defectos y sus virtudes, con su aprendizaje acertado o no, pero no una sombra de lo que a mí me gustaría que fuese. Esto es realmente jodido pero me siento orgullosa de intentarlo.
    8. Me siento orgullosa de hacerme mayor de ver en cada arruga un recuerdo en cada cana una historia vivida. Hacerme mayor ha dejado de darme miedo porque ahora disfruto el tiempo con más calma y sosiego y de esta forma el tiempo se expande, los segundos parecen más largos, más larga la vida con ellos. Levantarme a las seis de la mañana preparar un café y sentarme en la orilla del mar para ver un amanecer junto a mi pareja me parece un milagro, un instante mágico, casi eterno y ahora me siento orgullosa de ser consciente de ello.
    9. También me siento orgullosa de algunos de mis trabajos, proyectos de interiorismo, pero aun no creo en mí del todo y no sé por qué pero soy paciente algún día lo descubriré o tiraré mis miedos por la borda y así tendré otra cosa de lo que sentirme realmente orgullosa.
    10. Y para terminar me siento orgullosa de ti, te lo he dicho muchas veces pero ahora lo escribo, siento orgullo de pensar que algo importante te habré aportado para que sigas a mi lado incondicionalmente, saber que eres una de las personas que mejor me entiende, que mejor me escucha, que más me acepta, que más me anima, me da mucha seguridad, y compartir la vida contigo está siendo un aprendizaje precioso. Te quiero compañera! Pues de esto también me siento muy orgullosa de nuestra amistad y el vínculo que hemos creado.

    Para que luego no digas que no me animo,ahí va mi parrafada, espero que no nos mandes la lista de las cosas que odiamos de nosotros mismos, por que esa si que se iba a alargar. jajaja . Un beso grande!

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