Analogías

¿Sabes qué? Todo está bien. Puedes recogerte el pelo o dejarlo caer, puedes también ponerte eso que tanto te gusta vestir, lo que te hace sentir ligera y chispeante, como si un gran Peta Zetas estallase dentro de ti. Y así salir a la calle, la misma calle que yo ahora vengo a traerte, a compartirte y que tú me cuentes.

Te explico, mi calle fue un inesperado paseo. Los paseos inesperados son algo único pues la vida te salta a cada instante, más bien te asalta, se te echa encima con toda su energía. Eres responsable, lo sé, manejas tu vida y sus lugares. Eres atenta con tu gente, quizá admiras a tu madre, sabes valerte y defenderte, de acuerdo, lo entiendo.

Entonces, seguro apreciarás cuando te cuente que ayer por la mañana terminé de hacer unas gestiones y lo que me decía “el deber” era que cogiese de nuevo el metro y me fuese directa para casa. Sucede que frente a ese deber estaba el deber de que el sol me calentase, el deber de dar un paseo y mirar a la gente, el deber de dejar que la refrescante brisa que corría me tocase la piel y me revolviese el pelo.

Así pues, sin pensar mucho cogí la calle General Castaños hasta que me topé con una puertecita donde leí: Parroquia de Santa Bárbara. Tú seguramente no lo sabes, pero yo tengo una hermana que se llama Bárbara y que en los últimos días nos ha emocionado, conmocionado y llenado de conocimiento al dar unas charlas sobre la situación de las minorías cristianas en Oriente Próximo, que por si no lo sabes son también árabes. Uau, adoro las coincidencias.

Esa puertecita era sólo un esquinazo, justo a continuación un patio con una alta verja que me llevó a la entrada principal. Te aseguro que la imagen me dejó con la boca abierta: yo a los pies de la escalinata, las puertas de la iglesia abiertas de par en par, lo que dejaba una visión perfecta de la nave central hasta el retablo del altar mayor. Joder, esta gente sabía lo que hacía.

Parroquia de Santa Bárbara

Parroquia de Santa Bárbara, Madrid

Estaba claro que el día iba de coincidencias, por lo que no me sorprendió cuando me vi a mí misma entrando en la Fundación Mapfre en lugar de irme directa al autobús. Hiroshi Sugimoto, recuerda este nombre y, si puedes, ve a ver la expo.

Hiroshi Sugimoto

Serie de fotografías llamadas “Theatres”

Ahora dime, ¿cuál te emociona más? ¿Cuál es más real, cuál es mentira? Dime, ¿qué altares elevamos y cuáles enterramos? Dime si esos lobos van de cacería. Te contaré un secreto, están muertos, disecados en el Museo de Historia Natural de Nueva York. ¿Dónde empieza y termina la realidad con mayúsculas? ¿De cuál de todos tus sentidos puedes real, realmente fiarte? ¿Quién proyecta qué mensaje sobre esos dos tipos de pantalla? ¿Cuántos opios nuevos para todo tipo de pueblos?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s